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Fernando Andrade Ruiz

De un Comunicador Social a tres Comunicadores Sociales:

Fueron tres: Kathya Uriona, José Luis Exeni y Dunia Sandoval. Los dos primeros con los cargos más altos: Presidente y Vicepresidente, respectivamente. Los tres con estudios universitarios en Comunicación Social en la Universidad Católica Boliviana.

Sin duda, una de las razones para elegirlos, ha tenido que ser su trayectoria académica y profesional en el área. Al principio, muchos colegas comunicadores nos habíamos sentido complacidos de verlos ahí, sospechando que, las ya visibles presiones del Gobierno al Tribunal, podrían quedar neutralizadas en tres personas formadas académicamente bajo principios de ética, imparcialidad, ecuanimidad, valiente defensa de la verdad, servicio desinteresado a la ciudadanía, valores esos que se inculcan en las aulas universitarias de la Comunicación Social.

El primero en abandonar el barco fue Exeni aludiendo razones de salud. Después lo hizo Uriona con el débil argumento de “estancamiento en toma de decisiones” y, cerca a las elecciones, Sandoval procedió de igual manera, aunque con explicaciones más sólidas: “ (me retiro por) apego a mi convicción democrática”, “(no tolero) determinaciones que van contra mi ética”.

Sin embargo, en buena parte de la ciudadanía, quedó la impresión de que seguramente existieron razones de mayor fondo que ellos no tuvieron la hidalguía de identificar y denunciar.

¿Que sus principios fueron amenazados? Seguramente que sí ¿Que no querían ser cómplices de lo que ellos mismos ya veían llegar y no quisieron explicitarlo? Da la impresión que sí. ¿Que por todo ello prefirieron renunciar antes de mancillarse y tener que avalar algo con lo que no concordaban? Puede ser que sí, pero… retirarse… no quedarse dentro para defender valientemente… ¿era lo correcto ante el compromiso moral que debería tener todo miembro de esa Corte con la ciudadanía? Y, ¿en qué quedaban aquellos ideales del comunicador social?

Claudicaron, decepcionaron, no sólo a la confianza social, sino también a buena parte de nosotros, sus colegas, que alentábamos la esperanza de que la presencia de nuestra profesión en ese ámbito era cimiento de fiabilidad, de lealtad con la democracia, de dignidad ante una manipulación ya claramente visible en el desconocimiento al mandato ciudadano del Referéndum del 2016.

No tuvieron la entereza de dar la cara por todo ello y, con tal actitud, dejaron al Órgano Electoral muy suelto de cuerpo y a plena disposición de quienes querían controlarlo totalmente. Los hechos posteriores así lo confirmaron.

Conductas de comunicadores sociales muy lejanas a aquellas que, en la misma institución, desplegaron otros comunicadores como Huáscar Cajías, Luis Ramiro Beltrán, por nombrar a los más notables.

Hoy estamos sufriendo muertes y heridos en las calles por culpa del deleznable accionar de Tribunal Electoral del que ellos tres se lavaron las manos: ¿cómo se sentirán en este momento?

Cbba, 3 noviembre 2019.

Por adminrkp

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